Noticias generales de la provincia y actualidad inmobiliaria : La etiqueta 'Costa Brava' funciona como reclamo desde hace más de cien años. Fue uno de los primeros aciertos del marketing turístico. Pero más allá de las calas de anuncio, el Empordà y la comarca del Gironès reúnen atractivos que justifican su fama.
Se trata de recorrer el territorio con calma, y la zona lo permite. Un tercio del Baix Empordà está protegido por el Plan de Espacios de Interés Natural de Cataluña y la parte interior de la comarca es ideal para el senderismo. Cientos de caminos la cruzan y ofrecen visiones de un Empordà poco conocido. Son casi 400 kilómetros de senderos señalizados y que especifican su longitud y dificultad.
Otra opción es la bici, para ir de playa en playa o por los pueblos de interior existe una red de cicloturismo (250 kilómetros) expresamente señalizada que ocupa la parte norte de la comarca. Y es que el centro y el sur, la zona de las Gavarres y el Montgrí, es para los amantes de las bicis de montaña y las dificultades orográficas. Son rutas marcadas según la dificultad, y hay puntos de acogida, de alquiler de bicis, de reparación y de lavado -del ciclista y de su bici-. Todas las rutas están en la web visitemporda.com.
Lo más conocido de la Costa Brava son sus costas y pueblos marineros. Y es fácil moverse sin tener que coger (demasiado) el coche. Existe una red de caminos de ronda que recorre todo el litoral de norte a sur, y permite descubrir pueblos como Sant Feliu de Guíxols, Palamós, Callela de Palafrugell o Llafranc. Son caminos de tierra con escalones en algunos tramos, que lindan la mayoría de las veces con la peña y el mar.
Las rutas (de entre 30 minutos y dos horas) permiten acceder con facilidad a playas poco transitadas y descubrir pueblos pesqueros y mansiones de ensueño. Para catar las rutas, vale la pena hacer la que lleva de Calella de Palafrugell a Llafranc, de sólo media hora y muy accesible.
Fuente: Adn.es
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